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¿CÓMO TRABAJAR LÍMITES EN TIEMPO DE PANDEMIA?

By 4 de marzo de 2021marzo 8th, 2021No Comments

En “Nuestro mundo anterior” no estaríamos encerrados juntos las 24 horas del día en una casa o yendo del cole a casa sin pasar por el parque, ni tampoco estaríamos sin ver a nuestros amigos y familiares y por tanto con una vida social más que limitada.

Todo esto ha cambiado y debemos adaptarnos a las circunstancias que nos rodean a nosotros y a nuestras familias, incluyendo a los más pequeños de la casa que ni tan siquiera comprenden qué es lo que pasa a su alrededor y por qué todo ha cambiado.

Por mucho que queramos maquillarlo, los niños perciben y sienten la tensión que vive la sociedad y que en muchos casos como es lógico se traslada a los hogares y más cuando se prolonga en el tiempo.

Como consecuencia  el comportamiento de los niños también ha cambiado y se han visto afectados, se muestran más irascibles y pueden llegar a tener actitudes agresivas y de negación.

La pregunta de los padres ante estos comportamientos que antes no habían aparecido en sus hijos son las siguientes:

  • ¿Debo ser más tolerante cuando mis hijos se portan mal?
  • ¿Debo ser más estricta/o para intentar mantener límites?
  • ¿Cuál es la mejor manera de reaccionar, como padres, ante la mala conducta en medio de una pandemia?

Nosotros, hemos adaptado la metodología infantil que impartimos en BNS para poder afrontar los cambios causados por la pandemia de la mejor forma posible. En este post queremos compartir nuestra experiencia para ayudaros con unas pautas a trabajar los límites en los niños desde casa.

limites en niños de un año

Límites en Niños de 1 año

 

A edades tempranas las normas y límites deben establecerse de forma sencilla.

Tanto en la escuela como en casa, los hábitos y rutinas ayudan para que éstas se consoliden.

Cuando el niño realiza alguna acción o hecho que no consideramos como apropiado, debemos explicarle con claridad el por qué de la llamada de atención, intentando mantener el contacto visual para que la comprensión sea mayor. Por otro lado, si realizan acciones merecedoras de elogios, es necesario recompensarles, ya sea con palabras o con alguna actividad que a ellos les guste realizar (si es con papá y mamá mucho mejor), esto ayudará a que se sientan más seguros.

A la hora de llamar la atención para poner límites se debe intentar no gritar pero no hay que sentirse culpable al hacerlo cuando se trate de una situación que sabemos podría poner en peligro de alguna forma, sobre todo físicamente, al niño.

El hecho de pasar más tiempo en casa o bajo tensión no debe suponer dejar de marcar unas rutinas adaptadas a su edad en cuanto a sueño, alimentación, juego.

Es clave  a pesar de la llamada “fatiga pandémica” el marcar unas rutinas de alimentación, sueño y juego acorde a los meses del niño-a y no desistir en el progreso de estas rutinas por la resistencia del niño. El posponer los cambios de sueño, alimentación, elementos de apego etc.. por el hecho de no “exigirnos o exigir” al niño pues puede afectar a su desarrollo evolutivo y futuro aprendizaje.

Límites en Niños de 2 años

 

Es importante ayudar a los niños a sentirse seguros, mantener rutinas saludables, controlar sus emociones y comportamiento y fomentar resiliencia.

Debemos saber marcar límites imprescindibles, es decir, sabiendo que los límites son necesarios, no hay que pasarse

estableciéndolos, pero tampoco quedarse cortos.

Dirigir la mala conducta. Algunos niños se portan mal porque están aburridos o no saben hacer otra cosa. Para ello es importante buscar otra cosa para hacer, buscar juegos, actividades que puedan entretenerlos.

Dirigir su atención. La atención, para reforzar buenas conductas y desestimular otras, es una herramienta poderosa. Es importante destacar el buen comportamiento y elogiar tanto el éxito como los buenos intentos.

Conecta y redirige: ante el incumplimiento del límite o la mala conducta, trata de calmar, devolver al equilibrio y luego redirige para que en un futuro entienda que los límites marcados han sido necesarios.

juguetes

Sabiendo que los dos años es de las etapas más complicadas para la educación de los niños, debemos saber que no hay que enfrentarse a él ante una rabieta. Lo mejor cuando el niño está en pleno sofoco por un capricho, es mejor hablar con él cuando se calme. Es inútil intentar frenar un tornado con una linda palabra o con un grito. Ofrécele cuando se calme tu cariño y comprensión, pero no accedas a sus peticiones. Entenderá que en la vida no se puede conseguir todo por un ataque de rabia.

limites en niños de 3 años

Límites en Niños de 3 años

 

Los límites no deben quedar olvidados porque nuestros hijos estén más irascibles o más “rebeldes” debido a la situación actual. Sí debemos tener en mente una mayor flexibilidad respecto a estos e intentar entender los comportamientos y sentimientos de los más pequeños.

Los límites y normas de casa no pueden desaparecer, aunque el entorno que nos rodea haya cambiado, nuestro hogar es el mismo y por ello no debemos dejar de lado nuestras creencias de crianza.

De igual forma, en el aula mantenemos las normas habituales de convivencia, higiene y aseo, descanso, respeto por los compañeros y sus pertenencias o rutinas de limpieza. En este caso, es la profesora la que debe ofrecer esa flexibilidad, comprender que puede ser más complicado alcanzar las rutinas diarias, que los límites pueden no ser respetados en algunos momentos o que los propios niños necesiten un mayor apoyo o cariño diario para lograr alcanzar los objetivos que se le proponen.

No olvidemos nuestra posición de adultos y de modelos pero, sobre todo, no nos olvidemos de los sentimientos de los más pequeños y de que ellos también notan los cambios, la “nueva normalidad” que vivimos y los disfrutes de los que han sido privados.

Límites en Niños de 4 años

 

Las habilidades sociales son imprescindibles para vivir y en la niñez se adquieren las bases.

Cuando se carece del conocimiento de cómo expresar los sentimientos y frustraciones, el niño recurre a conductas inadecuadas (instintivas). En estos momentos de pandemia en la escuela y en casa podemos observar irritabilidad concurrente en los niños que se manifiestan en llantos incontrolados, malas relaciones con sus compañeros, palabras fuertes expresadas con mucha ira.

En clase les escuchamos y les llevamos a pensar sobre su actitud para buscar una mejor manera de expresarla sin hacer sentir mal a los que nos rodean. Esta situación es agobiante para todos y es importante que conversemos con ellos y que comprendan nuestro sentir, que identifiquen su sentir con los nuestros y que juntos podemos buscar una solución. Es importante también organizar el día a día con ellos para que sean partícipes de la toma de decisiones en  las rutinas diarias teniendo en cuenta nuestra disposición y las  actividades que ellos sugieran.

limites en niños de 4 años

Es importante seguir la rutina diaria para que consigamos formar un hábito.

limites en niños de 5 años

Límites en Niños de 5 años

 

Primero, debemos comprender por qué han aparecido estos comportamientos poco adecuados que no sabemos muy bien qué hacer ante ellos.

Para comprenderlo debemos ponernos en el lugar del niño y pensar que por lo general, su vida gira en torno a ver a sus amigos y explorar el mundo, así que no tener eso ahora, es difícil para ellos sobre todo a esta edad en la que sus relaciones sociales cobran una gran importancia.

Los niños de 5 años aún no saben cómo lidiar con su ansiedad, así que la comunican volviéndose más sensibles y difíciles, teniendo una menor tolerancia a la frustración cuando las cosas no salen bien, así aparecerán continuas reacciones exageradas, más berrinches y mala conducta.

Ante ello debemos de responder con empatía ante esa mala conducta y luego recordarles las reglas y las expectativas, todo ello desde su mismo nivel de altura (literalmente sentarse con ellos en el suelo) y con un tono de voz sereno.

Después, debemos validar sus sentimientos, pregúntales si necesitan un abrazo. Os puede parecer extraño responder a una mala conducta con un gesto de apoyo o empatía, pero en este momento es lo que necesitan.

Una vez se hayan calmado (y tú también), explícales por qué su conducta no fue buena. Pregúntales qué creen que deben hacer para remediar la situación y ofréceles estrategias que les ayudarán la próxima vez que se sientan molestos o tristes.

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